Unidad de Radio
En el contexto de la reforma constitucional de 1991 se creó en 1992 la División de Radio del entonces Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura). Esta oficina surge con el propósito fundamental de atender necesidades de programación de emisoras de promoción cultural como la recién creada Emisora de la Universidad Nacional de Colombia (U.N Radio). Nace así una estrecha y fructífera relación entre esta emisora y la División de Radio la cual debía propiciar la realización de programas radiales que abarcaran temáticas y formatos generalmente excluidos de la radio comercial.
En 1995 y como parte del proceso de apertura y democratización de las comunicaciones masivas en Colombia, la División de Radio empieza a establecer un nexo más directo con las emisoras comunitarias que en ese entonces estaban en proceso de legalización. Ante la perspectiva de que se adjudicaran alrededor de 1.000 licencias de carácter comunitario cuyo objeto social sería el de dar voz pública a diferentes sectores sociales, esta oficina emprende un proceso de formación en producción radial y en formas de participación ciudadana a través de la radio. El propósito de la estrategia de formación era que la ciudadanía, en un contexto de democracia participativa, adquiriera herramientas de expresión y participación a través del medio radial teniendo en cuenta su contexto cultural. Paralelamente, en el área de producción, la División de Radio empieza a proponerse como un espacio de experimentación e investigación sobre formatos radiales y técnicas de producción de programas de alta factura.
El Ministerio
Desde mediados de 1997, en lo que se podría considerar como el fin de la primera etapa de legalización de las emisoras comunitarias, el Ministerio de Comunicaciones adjudica 563 licencias que dan piso jurídico a la existencia de una radio participativa en Colombia. A finales de ese mismo año se crea el Ministerio de Cultura y la División de Radio se convierte en la Unidad de Radio de la Dirección de Comunicaciones de este Ministerio. Los tres años recorridos en el proceso de formación habían arrojado 29 experiencias de formación regional en las áreas de producción radial y participación ciudadana a través de la radio, dirigidas a más de mil personas en los rincones más recónditos del país. Para ese momento, los Talleres Semilla se habían sembrado en todas las regiones del territorio Colombiano y era necesario emprender otra etapa para que dieran frutos.
En 1998 se da inicio a una nueva fase en el proceso de formación, de tal forma que se inaugura el programa Formación de Formadores con el propósito de ofrecer a gestores culturales en el área de radio, una experiencia académica de alto perfil que les permitiese liderar estrategias de formación local y acompañamiento a procesos comunicativos y participativos en sus diferentes contextos regionales.
A su vez, en el área de producción se lanza la colección "Que suene la radio I", fruto de una primera etapa de experimentación en lenguajes y formatos sonoros. Más de 800 colecciones son distribuida a nivel nacional a emisoras comunitarias, de promoción cultural, bibliotecas y casas de la cultura; estas empiezan a constituirse en una herramienta pedagógica en cuanto al tratamiento de los contenidos y al modo de utilizar el lenguaje radial.
Hacia 1999 esta oficina empieza a asumir directamente el papel de ente rector de la política cultural en su área y de apoyar procesos regionales con miras a la elaboración de planes de acción departamentales de comunicación. Se establece así otro nivel de relación con la ciudadanía y, específicamente, con un sector que cada vez demanda más atención en los temas de política cultural y organizativa.
A finales de 1999, durante del cuarto congreso de Radio, el sector plantea la necesidad de adelantar una discusión desde los niveles locales, regionales y nacional, respecto al rumbo y las políticas que debe asumir el movimiento de la radio ciudadana internamente, y en relación con la institucionalidad. Esta demanda origina la realización de las Mesas Regionales de Comunicación Ciudadana y Comunitaria . Eventos de carácter pedagógico y participativo donde gestores comprometidos con la expresión ciudadana discuten sus problemáticas y proponen políticas culturales de comunicación. Simultáneamente, el país recibe la convocatoria por parte del Ministerio de Cultura a participar y aportar en la definición concertada de un Plan Nacional de Cultura que tuviese un alcance de larga duración. En este contexto, las políticas discutidas y concertadas en el marco de las mesas de comunicación se convierten en un insumo, no solo para los mismos medios, sino también para el Plan Nacional de Cultura.
Como parte de este proceso, el Grupo de Radio impulsa el reconocimiento formal de los medios ciudadanos y comunitarios como parte del sector cultural al ser declarados “expresión cultural de la nacionalidad colombiana” . Esto permitió, posteriormente, la conformación del Consejo Nacional de Medios de Comunicación Ciudadanos y Comunitarios, el cual se constituye en un ente representativo de esta área frente al Consejo Nacional de Cultura.
Para esta época se lanza la segunda versión de la colección "Que suene la radio". Con una investigación sonora que confluye en 100 Cds donde los mejores y más reconocidos productores de radio del país proponen una Nación diversa, compleja e incluso contradictoria. Un crisol de sonidos que habla y que se escucha de múltiples maneras. Una Nación que suena. Al igual que la primera, esta colección es distribuida, desde el Grupo de Radio, para alimentar la programación de emisoras comunitarias, de interés público y de promoción cultural.
Por su parte, el programa de Formación de Asesores en Procesos Regionales de Comunicación Radial empieza a dar frutos al generar la concertación de varios proyectos de expresión ciudadana a través de la radio. La mayoría de estos aún se encuentran en curso y se desarrollan en escenarios de conflicto armado con todas las dificultades inherentes a esta situación. Esto sumado a la inestabilidad económica y administrativa que ha caracterizado al Ministerio, configura un panorama difícil de asumir. Aún así, en regiones tan complejas como Montes de María, a la fecha se han podido sostener, junto a los asesores regionales, procesos de formación y producción radial mediante los cuales cientos de niños y jóvenes han logrado expresar sus sueños, preocupaciones y su celebración permanente por la vida en un contexto en el que se crece tan cerca de la muerte.
Los procesos desencadenados alrededor de este programa incluyen, además, la articulación al proyecto "Comunidad: Señal de cultura y Diversidad", del Ministerio de Comunicaciones, mediante el cual se proyecta dotar a 60 emisoras para propiciar la expresión autónoma de pueblos indígenas.
En total son casi diez años y es mucho el camino recorrido. . Toda esta experiencia se ha ido sistematizando en documentos conceptuales que, más allá de los hechos concretos y puntuales, buscan generar un nivel de análisis que permita entender los distintos procesos sociales y culturales que cruzan el quehacer diario en las regiones, y que van tejiendo la vida cotidiana de quienes habitan el país.
El futuro
Ante la perspectiva de radicalización del conflicto armado el trabajo con las comunidades se vislumbra complejo. Propiciar la expresión ciudadana en contextos donde las balas son las que hablan no parece una tarea fácil; sin embargo, y en contraste con ese país armado, el Plan Nacional de Cultura: 2001-2010, el plan del país que se preocupa por lo cultural, es seguir apostándole a la participación, a la creación, a la memoria y al diálogo. El plan es seguir apostándole a la vida y al futuro.
Por su parte, la Unidad de Radio buscará articular sus diferentes líneas de trabajo con el Plan Nacional de Cultura, haciendo énfasis, más que en los gestores y productores de radio, en los diferentes sectores ciudadanos interesados en expresarse a través de este medio. En ese sentido, es necesario seguir trabajando en el área de formación a la ciudadanía.
Desde la perspectiva de la participación desde la producción radial, la meta es que en cada municipio donde haya emisoras comunitarias y ciudadanas, se conformen colectivos ciudadanos de producción que expresen los intereses de los diferentes sectores a través de los programas radiales que produzcan. La Unidad de Radio, a partir de su experiencia de trabajo directo con las emisoras ciudadanas y comunitarias de todo el país, ha podido establecer que en cada municipio donde hay emisoras comunitarias y ciudadanas existen por lo menos 12 sectores interesados en conformar colectivos ciudadanos de producción radial. En ese sentido, la aspiración es que en cada municipio donde haya emisoras comunitarias existan por lo menos 84 productores radiales pertenecientes a las diferentes comunidades de interés o sectores sociales y culturales que conforman dicho municipio. Teniendo en cuenta que existen 450 emisoras comunitarias y ciudadanas, en igual número de municipios, la meta global es que existan por lo menos 37.800 productores de radio ciudadana y comunitaria en todo el país. Si efectivamente estos productores pertenecen a los diferentes grupos de interés, se estará haciendo realidad el principio de participación de la radio comunitaria y ciudadana.
Por otra parte, es necesario acompañar al sector en la concertación y definición de un plan de acción a 10 años que se articule al Plan Nacional de Cultura. Esto implica trabajar no solo con las emisoras de carácter ciudadano y comunitario sino con la institucionalidad que atiende a este sector. El propósito es logar un país que hable y que se oiga, que suene y que sea escuchado, y que no renuncie al privilegio de soñar la posibilidad de un futuro mejor.
Carta enviada a La Iniciativa de Comunicación por Tatiana Duplat el 29 de noviembre de 2004.
Unidad de Radio - Colombia
Entrevista con Jeanine El'Gazi y Tatiana Duplat
Unidad de Radio del Ministerio de Cultura - Colombia
Comments
que es un formato de radio me lo envia a sneyder_21_1@hotmail.com
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