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Consenso básico: lo que no puede faltar en la legislación de televisión
Por Jesús Martín Barbero
Investigador especialista en comunicación, medios y cultura.
Buenos días es una responsabilidad muy seria la que me han encomendado los organizadores de este dialogo entre actores en el sentido de sujetos creativos de la televisión colombiana empezaron la mañana escuchándonos y yo quisiera básicamente poner las líneas de un mapa que nos permitiera, como acaba de decir Omar repensar la televisión que se necesita y que se merece este país.
Colombia fue el único país de América Latina con un sistema mixto de televisión y esto permitió más pluralismo que en ningún otro país de la Región.
Pasados los inicios de los años 50 y 60, los modelos de televisión de América latina, con excepción de Chile que tuvo sus dos canales durante mucho tiempo, hasta el golpe de Pinochet, eran los canales de la Universidad de Chile y de la Católica, se regían por un modelo norte americano de televisión privada; frente a toda la tradición europea que mantuvo la televisión pública y su diversidad de canales: Inglaterra, Francia, Italia... hasta bien entrados los años 90, cuando se da, junto con el proceso de globalización, el proceso de privatización de la mayoría de estos canales.
Lo primero fue Italia, desmantelando lo que había sido la RAID no al punto al que lo están llevando en estos momentos, pero sí a través de una fragmentación radical del espectro televisivo.
Colombia y Chile fueron los únicos países donde predominó una concepción pulcra de la televisión y esto se logró a través de aquella peculiaridad. Colombia tuvo una imaginación política y jurídica mayor que la mayoría de los países de América Latina para imaginar un sistema en el que había algunas programadoras grandes, habían muchas pequeñas y medianas que posibilitaron al país, repito, un pluralismo, una diversidad.
Pero hay dos grandes cambios: uno fueron los cambios tecnológicos que permitieron satélite, televisión por cable, ahora en directo con antenas particulares como Direct TV, SKY etc...; toda la transformación tecnológica de la televisión hasta su inserción en Internet que ha transformado el panorama mundial pero que nos toca también y, en segundo lugar, la aparición de los canales privados. Esta mañana en el periódico leí unas cifras: 70 por ciento de la audiencia es de los canales privados; el 65 por ciento de la publicidad es de ellos, invertidos en sus propios canales; creo que esto es lo primero que tenemos que asumir: la televisión de Colombia no necesita mas parches, lo que necesita es repensar entero su modelo de televisión porque su modelo fue la televisión mixta, que de alguna manera fue el que modeló también a los canales regionales que habían nacido para otra cosa pero en su funcionamiento también acabaron siendo mixtos; Mixtos significó todo esto de pluralismo, de calidad salvo lo que todos sabemos que paso con los noticieros y su repartición política entre grupos de los partidos tradicionales, pero hubo una confusión que se sigue manteniendo y creo que es uno de los obstáculos claves para que repensemos radicalmente el modelo de televisión que necesita Colombia. Es la confusión entre programador y productor.
En el modelo mixto llamamos programadores a los productores; esto tuvo sentido en los canales regionales, en los que realmente el canal programa y hay una serie de productores que hacen los programas o hay productores que proponen al canal programas.
Todavía el país sigue con esta mentalidad, esto no tiene más sentido; necesitamos que la televisión sea rediseñada a partir de lo que hoy es clave en ella: quién programa y quién produce; en la mayoría de paises hay muchos más productores que programadores; por supuesto desde Estados Unidos hasta Holanda hay muchos más productores. Lo que no tiene sentido es seguir prolongando la agonía de un modelo mixto que ya no sirve más, porque necesitamos repensar lo público como estructura de los canales desde Señal Colombia, pasando por los regionales y los locales hasta los comunitarios, ya no en términos de modelo mixto.
El modelo mixto tuvo sentido antes de toda la revolución tecnológica de la televisión y tuvo sentido antes de la existencia de canales privados en Colombia. No se puede vivir a la vez en las transformaciones tecnológicas de hoy, en la presencia de dos canales que copan el 70% de la audiencia colombiana y pensar que todo sigue igual.
Es el modelo mismo de la televisión el que tiene que ser cambiado por los hechos y los que necesitamos es entre todos con mucha imaginación jurídica, por una nación jurídica al servicio de una política del servicio al país, de una posición política y cultural de la televisión.
Entonces, yo quisiera señalar los que me parecen realmente los cambios claves:El primero es de mentalidad; cuando yo estuve reunido en el Ministerio de Comunicaciones con casi todos los senadores y representantes de la Comisión Sexta, el semestre pasado, la pregunta era esa: ¿pero por qué se necesita, para hacer unos arreglos en Señal Colombia hacer una Ley? Y no hubo manera de que entendieran que no es para arreglar Señal Colombia; es la televisión en conjunto que necesita ser repensada, porque vive montada sobre un modelo que no funciona más; este es el primer cambio, un cambio de mentalidad para poder dar entrada a la multiplicidad de posibilidades de televisión pero de una manera mínimamente armónica, mínimamente integral, integrada, y cada cual resolviendo sus problemas como pueda.
El primer punto para mí tiene que ver con esta decisión de que el Canal A desaparece y pasa a ser un canal institucional público y el Canal 1 continúa como mixto, yo no veo sentido esto quiere decir que claramente todo el dinero que la Comisión Nacional de Televisión va a depositar para que siga sobreviviendo un canal que no ofrece ninguna diferencia básica con los canales privados vaya a llevarse dinero de los contribuyentes colombianos. ¿Dónde está la propuesta? ¿Cuáles son los programas? Yo quisiera que ustedes se pregunten cuáles son los programas del 1 y del A que ustedes salvarían, porque si se pierden, se pierde una cosa clave en la televisión de Colombia, en términos de libertad de opinión, de reflexión de debate.
Quiero que lo piensen: ¿qué hay en este momento en el Canal 1 y en el A que deba ser salvado? Porque realmente es un espacio de participación social; es un debate o es un espacio de creatividad en términos de ficción de dramatizados, díganme en términos de noticieros, realmente pregúntense si lo que se va a hacer en ese canal con un montón de millones del Estado y del país va a tener en ultimas como criterios competir con los canales privados, y no creo que le quede otra, van a ver la contradicción en el sentido que tenia el modelo mixto cuando era solo, a lo que significa competir hoy con canales grandes y privados muchísimo más poderosos en términos económicos y con una impactacion en el país que les permite ser los dueños de una tajada enorme de la publicidad del país, los dueños de los propios canales lo cual es absolutamente legítimo; es un hecho que estoy simplemente constatando.
Pregúntense en serio qué sentido tiene mantener un canal a costas en gran parte del Estado, pero cuyos criterios van a hacer competir con los privados; no podrían los que van a hacer esto una de 2 o convertirse en productores tanto de la televisión pública. Como los privados están necesitando producción no hay ninguna programadora en el mundo y un gran programador que esté comprando, que este produciendo; yo recuerdo el estudio que hicimos en Puerto Rico un año que estuve invitado y había los tipos de productores clarísimos: los productores que de alguna manera estaban delegados por algún canal, era el modelo norte americano de Puerto Rico, productores que estaban de cierta manera ligados a un canal y que normalmente producían lo que les pedía; de otro lado, productores que creaban programas y se los ofrecían al mejor postor, y otros que estaban un poco entre estos dos extremos, entre la producción delegada a partir de las demandas de un canal o la producción ofrecida a partir de la creatividad de un grupo independiente a un canal. Yo me pregunto por qué estos productores no son programadores; deberían ser programadores, se me hace de alguna manera sostenida por encargo de lo publico, que se vayan al público, al menos de servicio público; la programación debería verse desde otro lado y la producción la deberían hacer ellos.
Pero entonces hay otra cosa, ellos podrían producir tanto para lo público como para lo privado; quiero dejarles ese interrogante, ¿no tendría mucho más sentido y sería más coherente que también el Canal 1 se asumiera como público y entonces habría que pensar quién lo programa, como me imagino que se está pensando, quién va a programar el que era un canal público de instituciones políticas o que tendría que haber un programador y tendrían que haber productores.
Si no se hace este cambio de mentalidad vamos a seguir con una confusión enorme; va a ser imposible ordenar mínimamente el aspecto de la televisión en Colombia.Segundo, la televisión pública, en el sistema de la ley propuesta en el Ministerio, se llama él Sistema de Televisiones Públicas; creo que es lo más acertado e innovador en la propuesta que se viene haciendo últimamente sobre la televisión.
¿Qué significa últimamente un Sistema de Televisiones Públicas?; significa que el Estado no puede seguir en esta dispersión porque una cosa es la descentralización otra es la fragmentación y la dispersión, que son las que posibilitan mucho más la corrupción, el mal gasto, la perdida de recursos, la falta de nacionalización de los recursos, que no son muchos; pienso que hay que pensar integradamente Señal Colombia, canales públicos locales, como Capital en Bogota, como Tele Medellín, los canales regionales y los canales comunitarios.
¿Qué significa entonces público?
Yo quiero recoger aquí una reflexión que hoy se está haciendo muy fuertemente desde la Italia de Berlusconni, donde Bolonia y Milán han estallado y no aceptan más que se esté, ahora sí, desmantelando la Radio Televisión Italiana, que había sido una de las más interesantes de Europa, en muchas cosas, no precisamente lo que se ve en televisión por cable, sino en los canales reales de la RAI. Y esta enfrentándose a una reacción ciudadana que ya ha dado lugar a dos canales: a la Televisión Urbana de Bolonia, donde los ciudadanos organizados a través de diferentes instituciones academicas y políticas, como el canal de la calle en Milán, estan tratando de repensar el sentido de la televisión publica, y lo que emerge de las experiencias, allí como en otros paises de Europa y en el propio Estados Unidos, es que lo público significa televisión para la participación social; está muy claro en la medida en que los canales privados se van concentrando en generos rentables, en los en los generos más rentables en todo derecho la televisión pública tiene que reimaginar los viejos y nuevos géneros, para dar cabida a los nuevos actores de la ciudadania del país.
Es un hecho que en este momento Colombia no tiene en ninguno de los canales, ni siquiera en Señal Colombia, un gran espacio, un gran programa de debate nacional de los problemas más vivos del país; no lo hay, díganme si no es cierto que no hay un espacio que de alguna manera, como pasa en Estados Unidos y como pasa en Europa; cuando se debaten temas claves, paralizan el país, por lo menos a una parte del país; nosotros no tenemos nada de eso, entonces público debería significar unos canales dedicados a buscar la participación más abierta, más plural de todo el país, desde los pequeños municipios hasta Bogota; esto es para mí el cambio, no se trata de lo cultural, lo educativo, lo científico; todo eso son objetivos porque pertenecen a dimensiones diferentes.
Los canales privados no defienden la competencia con base en identidades de marca; lo que estamos pidiendo al canal público es una identidad de marca, para competir con la identidad de marca de los privados, de esta sociedad de mercados; hasta lo público tiene que tener su rostro, su propia identidad; no son los contenidos particulares, lo claro es el proyecto, lo que identifican, lo saben ustedes muy bien los que trabajan marketing, esa es la identidad del proyecto, no es todo aquello de lo que este hecho; que toda la televisión pública necesita su identidad de proyecto nacional en términos de tener imaginación para recoger de los viejos géneros y nuevos géneros todo aquello que permita una participación cada vez mayor de actores sociales cultos o incultos; perdónenme, porque no hay inculto, nadie sobre este planeta, indígenas de una cultura, indígenas de otras culturas urbanas, rurales, indígenas, jóvenes, adultos, mujeres, homosexuales... Que todos los actores de nuestra sociedad, en todo su entramado, puedan tener presencia, visibilidad social, cultural, política; social porque hay actores sociales, porque hay actores culturales con un gran talento, política, actores políticos con visibilidad en los canales públicos. Pero que los canales públicos sean integrados, que se pueda pensar conjuntamente en inversiones que van a ir a beneficiar desde Señal Colombia hasta los comunitarios, repensando los comunitarios evidentemente, porque se llama comunitario cualquier cosa, hay que definir muy bien qué entendemos por canal comunitario para no meter gato que parece liebre en lo comunitario.
Tienen que ser canales públicos, locales, municipales o barriales que muestren realmente estar hechos no para hacer negocios sino para servir de expresión de una comunidad; con reglas del juego muy claras, que se deben establecer en una ley; en ese sentido, lo que estoy pidiendo es un sistema de canales públicos.
Piensen por ejemplo: yo he pedido que vayan gentes de los Ministerios de Cultura, de Comunicaciones y de Educación, a ver la red de canales locales de Cataluña para que vean cómo se puede pensar integralmente canales en donde unos programan 4 horas diarias, otros programan 14, depende de las posibilidades económicas, pero todos trabajan para todos y además, en un país como este hay una forma hoy de inserción en el en el sistema a través de Internet que es 1000 veces mas barata y posibilita una enorme agilidad y movilidad de la parrilla de todos los canales integrados. Entonces, hay que pensar en serio una integración económica, una integración de la programación que permita hacer una carpa gigantesca a People a Discovery Channel a los programas de geografía, de historia del mundo, que pueden ser vistos por la mayoría de colombianos que jamás podrían suscribirse a televisión por cable; ni con dos ni con tres ni con cuatro salarios mínimos, la mayoría de población va a poder suscribirse a televisión por cable; esos canales pueden ser comprados y pueden ser puestos en la televisión publica posibilitando a la mayoría de los colombianos ver lo mejor del mundo desde los canales comunitarios, desde señal Colombia y desde los regionales.
Mi propuesta es Pensar integradamente, desde el punto de vista de programación, un sistema de televisión pública que posibilitará, además, y esto quiere decir mucho, también programar con mucha de la producción de América Latina, no sólo telenovelas; es una vergüenza que lo único que veamos del resto de países de América Latina sea sólo telenovelas, cuando se podría ver muchísimo de historia, de documentales, de debates, de grandes debates que se hacen en otros países, que nos ayudarían así a integrarnos; ¿Cómo vamos a integrarnos económicamente si no nos integramos mínimamente en la propuesta cultural? ¿Por qué no podríamos poner una cuota en las televisiones públicas tinte latinoamericano? Desgraciadamente sabemos en manos de quien está la televisión en América Latina; hoy esta produciendo un cine de primera que se ve en Europa, pero no podemos verlo los latinoamericanos por que nuestros Ministros de Cultura, de Educación, no han logrado apoyar mínimamente a las distribuidoras independientes que hay en América Latina, porque veamos algunos de los mejores cines del mundo y que no estamos pudiendo ver aquí; nos pasamos la vida viendo cine de tercera, cuando hay cine peruano, boliviano, chileno...
Pienso que esta redefinición de los canales privados con todos sus derechos con los mínimos de regulación en términos de como se pensó en la ley en términos de un manual de estilo, comprometa a los canales privados con los televidentes, no con el Estado.
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