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Entrevista con Angela Posada

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Periodista colombiana, radicada en los Estados Unidos. Es escritoria, productora, traductora de temas de ciencia, medio ambiente y aventura. Tiene un grado en Lenguas Modernas de la Universidad de Los Andes en Bogotá, y un Máster en Ciencias del Periodismo de la Universidad de Kansas en Lawrence, Kansas, con énfasis en reportaje científico y del medio ambiente. Es becaria del Knight Science Journalism Fellowship de las universidades de MIT y Harvard. Ha trabajado como periodista, escritora y productora para diversos medios de comunicación escritos, audiovisuales y electrónicos durante los últimos 20 años: The Miami Herald, Discovery.com, ABCNEWS.com,The Boston Globe, National Geographic Español,Discovery Channel Latin America/Iberia, Animal Planet y People + Arts,Astronomy Magazine, New Scientist Magazine, WIRED Magazine, Discover Magazine, Muy Interesante, El Tiempo, de Colombia, y la revista Gatopardo, editada en Miami. Ha producido notas de viajes y ambiente para CBS Telenoticias y The Travel Channel, entre otros.

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Entrevista realizada por La Iniciativa de Comunicación, vía internet.

IC: Según su trayectoria en el cubrimiento de temas científicos.¿Qué debe tener en cuenta un periodista interesado en cubrir temas de salud pública?


APS: Conocer la temática lo más a fondo posible. Y conocer la ciencia detrás de las enfermedades o dolencias que aquejan a una comunidad. Por ejemplo, no es suficiente con ir a entrevistar a un funcionario de salud pública a acerca de cómo la enfermedad del Chagas afecta a las comunidades más pobres de toda América Latina. Hay que saber qué es el Chagas, cuál es su historia, cuál es el animal que lo transmite, cómo es el parásito que causa la enfermedad, cómo exactamente afecta al organismo infectado, cómo erradicarla.


Hay que hablar con biólogos dedicados a estudiar al tripanosoma y aprender acerca de los esfuerzos que se llevan a cabo y los estudios que existen para entender la estructura química de las moléculas de la proteína del parásito. Hay que tener las herramientas de conocimientos como para poder preguntar si se conoce el genoma del tripanosoma, etc.


IC: ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de los periodistas de la región que trabajan temas científicos?


APS: Las fortalezas son que cada vez hay más periodistas en América Latina especializándose en periodismo científico. Ya existen algunos ejemplos de individuos bien destacados dentro de sus organizaciones de prensa que realizan trabajos de alta calidad. Se nota un interés cada vez mayor en crear organizaciones de periodismo científico con el objetivo de mejorar la calidad y cantidad del cubrimiento de estos temas cruciales en los medios de prensa de todo el continente.


Las debilidades son que el periodismo científico en la región está en estado embrionario aún. En gran parte porque los editores y productores no le conceden la importancia que tiene otras partes como EE.UU y Europa, donde hay periódicos y cadenas de TV con varios reporteros dedicados exclusivamente a cubrir la ciencia (y esto es aparte del cubrimiento de medicina y salud). Se percibe en general que es algo difícil, aburrido y que no interesa al lector o al televidente, lo cual está a kilómetros de la verdad.


Los periodistas de la región aún no tienen mucho acceso a las herramientas para desarrollarse profesionalmente como periodistas científicos. Hacen falta estímulos tales como oportunidades, cursos, becas, premios al periodismo científico, el interés de las universidades, en establecer clases permanentes dentro de sus cátedras de periodismo, y la recursividad de los centros de investigación científica para invitar a periodistas a participar en seminarios, recorridos guiados y salidas de campo, para así no solo generar interés en su ciencia, sino educar a los periodistas. (un viejo truco descubierto en EE.UU. hace rato por instituciones tales como la NASA o los centros de oceanografía).


IC: ¿Cómo se prepara (formación) un periodista para el cubrimiento de temas científicos?.


APS: Es un proceso largo que debe comenzar con el genuino interés de parte del periodista en leer en su tiempo libre toda la información básica que pueda caberle en la cabeza sobre la(s) rama(s) de la ciencia que más le interesen. Al mismo tiempo, el periodista en potencia debe identificar qué instituciones y personas están desarrollando la ciencia que le interesa cubrir. Y dirigirse a ellas, establecer contactos con científicos y encargados de la prensa, y dedicarse a perseguir un tema, y en el proceso a convertirse en un experto en el mismo.


Por ejemplo, en mi caso específico, a mi me interesa cubrir las ciencias de la tierra y el espacio, astronomía, astrofísica, geología, oceanografía, paleontología, etc. (aunque me apasiona también la genética). Entonces todos los martes leo asiduamente la sección de ciencias del New York Times (gratis en la Internet); Hago lo mismo mensualmente con las revistas My Interesante (versión española) Discover, National Geographic, Astronomy, New Scientist, Scientific American, WIRED, y otras. Me suscribí gratis a varios servicios de noticias especializados en estos temas, y puse mi nombre en los listados de prensa de la NASA, de varios institutos oceanográficos y universidades notorias por sus investigaciones en estos campos.


También trato de estar al tanto de los hitos científicos en América Latina, pues de allí surgen investigaciones que me son muy útiles para notas de interés en EEUU y Europa. Por lo general las ideas para artículos las concibo leyendo, pero también a veces llegan boletines de prensa muy especiales. Muchas veces yo misma simplemente me intereso por un tema y comienzo a descubrir infinidad de ángulos para posibles artículos con sólo hacer un par de llamadas.


Si le interesan las ciencias de la salud, el periodista debe convertirse en el mejor amigo de las personas encargadas de la prensa de las principales facultades de medicina de toda su región, así como de los hospitales donde se llevan a cabo investigaciones importantes. Debe además leer asiduamente todas las noticias relacionadas con esa rama, como el New England Journal of Medicine. No es solo cuestión de sentarse a esperar a que llegue un comunicado de prensa. Para entonces, ya será demasiado tarde en el sentido de que medio país tiene la misma información.


Lo que quiero dar a entender es que hay que ser proactivo no reactivo y hay que leer muchísimo sobre el tema de interés, constantemente. Por eso es que es una rama tan difícil del periodismo. Por otro lado hay que asegurarse de entender las explicaciones de los científicos (que muchas veces no son muy claras). Pero por lo general ellos siempre están dispuestos a convertirse en verdaderos tutores del periodista con verdadero interés.


IC: Convertirse en un periodista especializado en la fuente científica es poco común en Latinoamérica, ¿por qué decidió optar por cubrir y prepararse en estos temas?.


APS: Hubiese querido ser bióloga marina y astronauta. Pero no se dio el caso. Por eso preferí escribir del tema. Me gusta la ciencia porque con cada artículo aprendo algo nuevo. Se me abre un mundo genial con cada tema. Y creo que me divierto más en este trabajo de lo que se puede divertir un biólogo en su laboratorio estudiando una especie de animal poco conocida.


Lo lindo de este oficio es que un día estoy ayudando a un ingeniero bioquímico a cultivar células de corazón en su laboratorio, y al día siguiente estoy metida en la boca de un volcán con un geólogo, observando una galaxia lejana desde un poderoso telescopio en lo alto de una montaña, o viendo el despegue del transbordador espacial desde Cabo Kennedy. Este periodismo me ha dado la oportunidad de viajar a los lugares más hermosos del planeta, en compañía de la gente más interesante, con objetivos sumamente valiosos. Y no tengo con qué pagar esos momentos maravillosos en que sucede el proceso de un descubrimiento, por pequeño que sea.


Me gusta el cubrimiento de la ciencia desde las trincheras porque además es el lugar ideal para verle la cara humana a las personas involucradas en el proceso del descubrimiento.


La ciencia nos atañe a todos porque lo permea todo a nuestro alrededor desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Es un deber de la prensa mantener al público informado sobre los avances científicos, ya que esto le dará las herramientas y el poder para tomar decisiones que habrán de afectarlo directamente.


Hoy más que nunca no nos podemos dar el lujo de estar mal informados sobre los avances de ciencia y tecnología: la genética, por ejemplo. El haber completado el mapa de nuestros genes nos cambió el mundo, y nos va a cambiar la vida de formas que ni siquiera alcanzamos a imaginar. Cómo llegaremos a usar esta valiosa caja de Pandora para desarrollar nuevas terapias genéticas, qué será lo ético y a qué tendremos derecho? Estaremos abiertos a que nos manipulen tecnológicamente? Un lector desinformado no podrá tomar decisiones.


IC: ¿Qué diferencias cree usted presenta el cubrimiento de temas de salud en Estados Unidos y América Latina?.


APS: Bueno, por un lado yo no cubro mucho la salud, así que no he seguido muy de cerca el cubrimiento en América Latina. Aquí en EE.UU. hay tres clases de cubrimiento: el de bienestar: cómo cuidarse para estar bien, nutrición, dietas, cremas, cirugías cosméticas, esa parte holística, que está a un lado y que no es considerada como periodismo científico per se.


Después viene lo que es salud pública, que lo cubren desde el punto de vista de políticas, comunidades, Naciones Unidas. Y después está el cubrimiento científico de medicina y salud. Que es muy profesional, aunque dista de ser perfecto. (Artículos de procedimientos quirúrgicos, investigaciones con células embrionarias, entrevistas a expertos, etc.). Tiende a ser complejo pero bien explicado, lleno de diagramas e ilustraciones explicativas.... Eso dicho, ese mismo cubrimiento en TV es bastante pobre, ya que en 50 segundos es difícil explicar nada tan complejo. Entonces la gente se queda con visiones super simplificadas en blanco y negro que tienden a polarizar las cosas.


En resumen, el cubrimiento de ciencia en EEUU es superior en la prensa escrita, a menos que la TV haga de vez en cuando programas largos. Claro, después está el género de documentales, que es otra cosa aparte.


IC: Ante hechos como epidemias, ¿Qué tipo de recursos (éticos, profesionales, técnicos) tiene un periodista para entregar información veraz, pero que no genere pánico dentro de la población?.


APS: Yo diría que son los mismos: informar a la gente sobre la naturaleza de la enfermedad, el vector de su transmisión, los lugares afectados. No creo que se deba encubrir la información, pero si hay que darla correctamente. No hay que asumir nada. Y hay que actualizarla cada momento. Hay que usar las fuentes más expertas sobre el tema, a nivel nacional e internacional.


El reportero tiene que convertirse a su vez en un conocedor del tema, prácticamente de la noche a la mañana, justamente para poder desactivar un estado de pánico, con informes sencillos y veraces.


IC: ¿Cuáles son los temas de salud que deberían estar en la agenda de los periodistas en América Latina?.


APS: Bueno, obviamente las enfermedades que aquejan a nuestros países, las enfermedades tropicales, aquellas asociadas con la pobreza. Pero también enfermedades globales como el Sida, la encefalitis, etc. Y dedicar de vez en cuando una sección con gráficos, fotos y textos excelentes de varias páginas a cosas que no necesariamente son noticia inmediata sino información per se: como por ejemplo cómo identificar al insecto de la Vinchuca (causante del Chagas), cómo evitar que viva dentro de su casa, cómo saber si lo ha pica uno durante la noche, cuáles son los primeros síntomas, por qué es tan peligrosa la enfermedad que no tiene cura, etc.


Esta es la parte del periodismo de salud que es un servicio público obligatorio, a mi modo de ver. Con diez personas que lean esa sección y sean capaces después de identificar a una vinchuca y saber que es muy peligrosa, con solo eso se habría pagado toda la inversión de hacer la nota.

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