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Drogas y sexualidad: grandes enemigos

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Resumen
Partiendo de la conjetura del adolescente que habitualmente piensa que el uso de las drogas constituye una estimulación para la sexualidad, cuando en realidad ocurre lo contrario, se decidió hacer una revisión bibliográfica con el objetivo de describir los efectos de las drogas en la sexualidad, ampliando el conocimiento sobre este tema. Se encontró que los principales efectos de las drogas en la sexualidad femenina constituyen la alteración del ciclo menstrual, y por tanto, trastornos en la ovulación, la disminución del deseo sexual, la anorgasmia, la disminución de la lubricación vaginal, el bloqueo de la respuesta sexual, la disfunción sexual y la infertilidad. En el caso del sexo masculino se identificó como principales efectos de las drogas: la disminución de las hormonas masculinas (testosterona), la disminución en la producción de espermatozoides, la disfunción eréctil, la disminución del deseo sexual, la impotencia, la infertilidad, el aumento del tamaño de la próstata (en el caso del uso de esteroides), el retraso en la eyaculación y la disfunción sexual.

El alcohol, por su parte, tiene efectos depresores y de relajación física y mental, así como sentimiento de bienestar por la desinhibición que produce. De ahí que algunas personas lo relacionen con lo útil para enfrentar la ansiedad asociada a situaciones relacionadas con la conducta sexual, pues la desinhibición les permite obviar los prejuicios sociales y los tabúes personales. En dosis altas retarda el proceso de excitación, ocasiona pérdida de coordinación, y en consumo frecuente bloquea la respuesta sexual y provoca impotencia. Es la única droga de uso legal, considerada “droga modelo” o “droga portera,” que llega también a producir dependencia psíquica, física, tolerancia, abstinencia, y cuyo uso crónico provoca deterioro físico, psíquico y social, progresivo e incurable (aunque tratable y controlable), así como demencia en casos de uso crónico y sin control. Es la drogadicción más generalizada y abre las puertas al consumo de otras drogas.

En una investigación sobre consumo de sustancias tóxicas en estudiantes de medicina de La Habana, se reporta que se encontró presente en el 78,7 % de los internos encuestados, y se refirió como motivación principal para el consumo, la relacionada con la búsqueda de “experiencias agradables”. Otro estudio similar en una población homóloga muestra un 71,9%, mientras que otros autores señalan que el 70% de la población mundial mayor de 16 años consume alcohol en alguna cantidad. Un estudio realizado en Madrid reportó que uno de los hábitos más generalizados en la población universitaria es el de beber alcohol, aunque son menos de la 4ta. parte de la muestra quienes lo consumen.
Fuente
Revista Cubana de Medicina General Integral Volumen 21, 2005, en la Biblioteca Virtual en Salud.
Partiendo de la conjetura del adolescente que habitualmente piensa que el uso de las drogas constituye una estimulación para la sexualidad, cuando en realidad ocurre lo contrario, se decidió hacer una revisión bibliográfica con el objetivo de describir los efectos de las drogas en la sexualidad, ampliando el conocimiento sobre este tema. Se encontró que los principales efectos de las drogas en la sexualidad femenina constituyen la alteración del ciclo menstrual, y por tanto, trastornos en la ovulación, la disminución del deseo sexual, la anorgasmia, la disminución de la lubricación vaginal, el bloqueo de la respuesta sexual, la disfunción sexual y la infertilidad. En el caso del sexo masculino se identificó como principales efectos de las drogas: la disminución de las hormonas masculinas (testosterona), la disminución en la producción de espermatozoides, la disfunción eréctil, la disminución del deseo sexual, la impotencia, la infertilidad, el aumento del tamaño de la próstata (en el caso del uso de esteroides), el retraso en la eyaculación y la disfunción sexual.

El alcohol, por su parte, tiene efectos depresores y de relajación física y mental, así como sentimiento de bienestar por la desinhibición que produce. De ahí que algunas personas lo relacionen con lo útil para enfrentar la ansiedad asociada a situaciones relacionadas con la conducta sexual, pues la desinhibición les permite obviar los prejuicios sociales y los tabúes personales. En dosis altas retarda el proceso de excitación, ocasiona pérdida de coordinación, y en consumo frecuente bloquea la respuesta sexual y provoca impotencia. Es la única droga de uso legal, considerada “droga modelo” o “droga portera,” que llega también a producir dependencia psíquica, física, tolerancia, abstinencia, y cuyo uso crónico provoca deterioro físico, psíquico y social, progresivo e incurable (aunque tratable y controlable), así como demencia en casos de uso crónico y sin control. Es la drogadicción más generalizada y abre las puertas al consumo de otras drogas.

En una investigación sobre consumo de sustancias tóxicas en estudiantes de medicina de La Habana, se reporta que se encontró presente en el 78,7 % de los internos encuestados, y se refirió como motivación principal para el consumo, la relacionada con la búsqueda de “experiencias agradables”. Otro estudio similar en una población homóloga muestra un 71,9%, mientras que otros autores señalan que el 70% de la población mundial mayor de 16 años consume alcohol en alguna cantidad. Un estudio realizado en Madrid reportó que uno de los hábitos más generalizados en la población universitaria es el de beber alcohol, aunque son menos de la 4ta. parte de la muestra quienes lo consumen.

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creo que es un trabajo excelente y que aporta mucho para el tema de las drogas y la comunicacion del daño de las mismas en la sexualidad